¿POR QUÉ REALIZAR ACTIVIDAD FÍSICA? BENEFICIOS A NIVEL FÍSICO Y PSICOLÓGICO

En este artículo podremos ahondar en los beneficios tanto psicológicos como físicos que conllevan la práctica deportiva regular, basando en los estudios que se han realizado en las últimas décadas sobre la funcionalidad del ejercicio físico y sus consecuencias positivas.

Beneficios físicos

La actividad física es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un elemento de la vida que es capaz de mejorar el estado de salud de las personas siendo, además, el principal medio de defensa en la prevención de la obesidad (Bouchard, Shephard, Stephens, Sutton y McPherson, 1990, citado en Vidarte, Vélez, Sandoval y Mora, 2011). Desde un punto de vista terapéutico se considera que el ejercicio físico tiene la capacidad de prevenir diversas enfermedades, así como, una ayuda extra en el tratamiento de las mismas (Vidarte, Vélez, Sandoval y Mora, 2011).

El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HSS) de Estados Unidos defiende que la realización de deporte con regularidad produce un descenso en la mortalidad de un 30%tanto en hombres como en mujeres, además, el ejercicio físico reduce las probabilidades de mortalidad prematura (Paffenbarger y Hyde, 1988, citado en Salmon, 2001). Los Centros para el Control y Prevención de enfermedades (CDC), así como, el Colegio Americano de Psicología Deportiva (ACSM), sugieren realizar media hora de actividad física diaria durante al menos 5 días a la semana para las personas sanas (Anderson y Shivakumar, 2013).

Cada vez con más frecuencia se postulan estudios en los que consideran que la inactividad física (o llevar una vida sedentaria) es unfactor desencadenante de enfermedades cardiovasculares o cerebrales (Powell, Thompson, Caspersen y Kendrick, 1987; Tittel y Israel, 1991, citado en Morilla, 2001). Debido a estos descubrimientos, es lógico que los hábitos de la actividad física tengan un papel protagonista para los psicólogos clínicos y de la salud (Dubbert, 1992, citado en Salmon, 2001). Y es que, además, se ha demostrado que la actividad física regular puede ser un factor determinante a la hora de proteger contra enfermedades,como pueden ser algunos tipos de cáncer, osteoporosis, hipertensión o diabetes(Powell y Blair ,1994; Hillsdon y Thorogood, 1996, citado en Scully, Kremer, Meade, Graham y Dudgeon, 1998).

Beneficios psicológicos

Por otro lado, la realización de ejercicio físico se asocia también conmejoras en los síntomas de la salud mental(Farmer, Locke, Moscicki et al., 1988, Pate, Pratt, Blair et al., 1995; Petruzzello, Landers y Hatfield, 1991, citado en Paluska y Shwenk, 2000). Produciendomejoras en el estado de ánimo y la creatividad, inclusive tras una sola sesión de ejercicio físico (Steinberg, Sykers, Lowery, et al, 1997 citado en Paluska y Shwenk, 2000), además en el campo delaprendizajese han visto repercusiones positivas tras la realización de programas de entrenamiento físico (Kita, 2014).

No obstante, también se han encontrado evidencias de que las personas que realizan deporte con regularidad mejoran la memoria(Anderson y Shivakumar, 2013; Kita, 2014) y reducen el deterioro cognitivoen comparación con los que son sedentarios (Anderson y Shivakumar, 2013). Se han registrado también, menores niveles de ansiedad y depresiónen los deportistas, por lo que no es de extrañar la idea de que el ejercicio físico se puede utilizar a modo de “muralla” ante diversos trastornos mentales (Minnen et all, 2010, citado en Anderson y Shivakumar, 2013).

Ya en la década de los 90, la Sociedad Internacional de la Psicología del Deporte (SIPD) se posiciona a favor de las afirmaciones el Instituto Nacional de Salud Mental de América (NIMH) respaldando la relación entre la actividad física y el bienestar psicológico, además de informar de los beneficios que puede tener la actividad física sumada al tratamiento de la depresión, la ansiedad o el estrés (Scully et al, 1998).

¿La actividad física como tratamiento?

Debido a esto, además de estudiar los vínculos que existen entre la actividad física y los problemas médicos derivados de su ausencia, se comienza a hacer hincapié en la importancia del deporte como forma de tratamientopara diversos trastornos psicológicos (Scully, et al., 1998).

Tras los estudios que se han realizado en cuanto a los tratamientos que han de seguirla depresión y la ansiedad, se ha concluido que un programa de entrenamiento físico como complemento al tratamiento psicológico puede ser muy útil, obteniéndose mejores resultados que con las intervenciones que no utilizan la actividad física como complemento (Scully, et al., 1998).

¿Por qué aparecen estos beneficios psicológicos?

Se suponen varias teorías para la justificación de los beneficios psicológicos que provoca el ejercicio físico. Entre ellas, la hipótesis de la distracción, defiende que la distracción de los elementos que son considerados amenazantes o estresantes es la causante de la mejoras psicológicas (Bahrke y Morgan, 1987, citado en Morilla, 2001) por otro lado, la hipótesis de las endorfinas, defiende que diversas sustancias segregadas por el cerebro durante el ejercicio físico producen una sensación de euforia y reducen la sensación de dolor o preocupación en la persona (Morilla, 2001).

La hipótesis de los mecanismos fisiológicos incluye además la teoría de las monoaminas, en la que la actividad física sería la responsable directa de corregir la desregularización de este neurotransmisor y de la serotonina Se cree que esta desregularización es la responsable de la depresión yla ansiedad(Knapen y Vancampfort, 2013).

Por su parte, la teoría de la auto-eficaciapostula que la actividad física y la capacidad de superación implican una mejora del estado de ánimoy de la confianzaen uno mismo. Por último, la teoría de la interacción social, se centra en las relaciones que se crean como consecuencia del deporte, así como, el apoyo mutuo entre los individuos, que serían los principales responsables de las mejoras de la salud mental (Peluso y Silveira, 2005).

Referencias

Anderson, E. & Shivakumar, G. (2013). Effects of Exercise and Physical Activity on Anxiety. Frontiers in Psychiatry, 27(4), 1-4. doi:10.3389/fpsyt.2013.00027.

Morilla, M. (2001). Beneficios psicológicos de la actividad física y el deporte. www.efdeportes.com/Revista Digital, 43, 1-2. Descargado de: http://www.efdeportes.com/efd43/benef.htm. 

Kita, I. (2014). Physical Exercise Can Induce Brain Plasticity and Regulate Mental Function. Advances in exercise and sports physiology, 20(1), 1-7.

Knapen, J. & Vancampfort, D. (2013). Evidence for exercise therapy in the treatment of depression and anxiety. International Journal of Psychosocial Rehabilitation, 17(2). 75-87.

Paluska, A. & Schwenk T. (2000). Physical Activity and Mental Health. Sports Med, 29(3), 167-180.

Peluso, M. A., & Silveira, L. H. (2005). Physical activity and mental health: The association between exercise and mood. Clinics, 60(1), 61-70. doi:10.1590/S1807-59322005000100012.

Salmon, P. (2001). Effects of Physical Exercise on Anxiety, Depression and Sensitivity to Stress - A Unifying Theory. Clinical Psychology Review, 21(1), 33-6.

Scully, D., Kremer, J., M. M. Meade, M. M., Graham, R. & Dudgeon K. (1998). Physical exercise and psychological well being: a critical review. British Journal of Sports Medicine,32, 111–120.

Vidarte, J. A., Velez, C., Sandoval, C., y Mora, A. L. (2011). Actividad fisica: estrategia de promocion de la salud. Hacia la Promocion de la Salud, 16(1), 202-218. 

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