EL VALOR DEL DEPORTE

Desde hace más de 7000 años, la práctica deportiva además de estar asociada al ocio y bienestar, está unida a determinados valores como el honor, la valentía o el sacrificio. Este tema tan antiguo sigue suscitando el interés de educadores, entrenadores, psicólogos... Así como de la mayoría de especialistas interesados en la formación íntegra del deportista (Álvarez, Anglès,  Barros y Feliu, 2001; Boixadós y Cruz, 2007; Portet, 2007)

En la actualidad, es muy común asociar la práctica deportiva al fomento de valores. Ejemplo de ello son Llamas y Suárez (2004)quienes la proponen como medio para educar en ellos. Sin embargo, los valores pueden ser definidos como marcos de actuación preferenciales aprendidosque orientan nuestra conducta y actitudes en sociedad (Bolivar, 1998). Por lo tanto,no son algo intrínseco de la persona, ni de situaciones determinadas.

Teniendo en cuenta lo anterior, no se debe asumir que el deporte, por su mera práctica, fomenta la educación en valores. Es primordial entender que el deporte es una herramienta, y como toda herramienta, sus beneficios dependen del uso que se le dé. Debe existir intención de educary formar, y por consiguiente llevar a cabo una gestión adecuada de los entrenamientos, de la competición, del grupo y de todos los aspectos que puedan influir de manera directa o indirecta para conseguirlo.

Por tanto, la gestión adecuada de estas variables hace de la actividad deportiva un contexto idóneo para crear, fomentar y educar en valores.

 

Cuando la teoría no refleja la realidad

Ahora bien, la falta de valores en el deporte o mejor dicho, la existencia de valores contradictorios y ‘negativos’, más individualistas, exitistas, ‘resultadistas’ o asociados al ego son un problema real y cada día más acusado (Coll, Gimeno y Murcia, 2007). Esto propicia cada día, de forma más frecuente, titulares como los siguientes:

Resulta aún más preocupante cuando los protagonistas de estas disputas suelen ser tanto padres de jugadores de categorías base (niños, en el que el principal objetivo es, o debería ser, el disfrute) deportistas profesionales (referentes mundiales con un alcance mediático inconmensurable) y aficionados de muy diferentes edades y estratos sociales que se supone están allí para divertirse y disfrutar de sus equipos/deportistas favoritos.

¿Por qué tienen lugar estas situaciones? Por un lado podría deberse, a que el deporte está muy implicado en el establecimiento de relaciones y en lacreación de la propia identidad, tanto a nivel grupal como individual  (Muñoz y Pérez, 2018).  Piense el lector por un momento en todas aquellas personas que se definen principalmente como deportistas de su modalidad (‘soy...futbolista, gimnasta, judoka, etc..’) o lo que supone emocionalmente ser hincha de un equipo. Se debe tener en cuenta que el cerebro dedica gran parte de su tiempo y energía a preservar esta identidad (Burnett, 2016), sobre todo si está ligada (o si existe posibilidad en un futuro de estarlo) a un estatus socioeconómico privilegiado como ocurre en deportes profesionalizados como el fútbol, tenis o baloncesto. Por lo tanto cualquier agente externo o interno que ponga en peligro esta identidad es susceptible de activarnos emocionalmente. Además, tanto la práctica como la asistencia a espectáculos deportivos, incrementa la activacióndel sistema nervioso central y eleva notablemente los niveles adrenalina ycortisol. Por lo que podría considerarse el deporte como un catalizador de emociones, lo que se traduce coloquialmente en tener las emociones más ‘a flor de piel’.

¿Falta de valores o mala gestión emocional? Serena Williams (36), tras pocos meses después de dar a luz, en la final del US Open. Se encuentra  contra la joven tenista, Naomi Osaka (20), perdiendo el partido que la coronaría como ganadora por 24ª vez de un Grand Salm. Tras una decisión arbitral considerada como injusta, Williams adopta una actitud agresiva y llama ladrón al juez. Noticia extraída de https://www.elconfidencial.com/deportes/tenis/2018-09-09/us-open-serena-williams-enfado-resultado-final_1613447/

Teniendo en cuenta todo lo anterior, resulta necesario: Por un lado generar en los deportistas, padres y entrenadores (mediante charlas, dinámicas, técnicas de coaching y teambulding…) estrategias para gestionar emocionesy afrontar las situaciones estresantes que pueden tener lugar en el contexto deportivo. Pero sobre todo,formar y seleccionar a los entrenadores(principal fuente y referente en la trasmisión de valores de un equipo) de acuerdo a los valores que se pretende promover en cada club. Así comodotarlos de las herramientasy habilidades necesarias para crear en los entrenamientos, competiciones o partidos, un contexto adecuado para el aprendizaje de estos valores.

A continuación, se proponen estrategias prácticas y aplicables en cualquier contexto deportivo, que tienen como objetivo principal el fomento y establecimiento de valores en entrenadores, padres y deportistas:

-Presencia, en el entrenador, de un sistema de valores íntegro, deseable y estable (previa selección y educación de entrenadores).

-Aplicar una metodología de entrenamiento dinámica y divertida(sobre todo en categorías base), que enfatice modelos de aprendizaje basados en la comprensión y necesidad de cooperación y en la que el deportista tenga cierta libertad para la resolución de tareas (autoaprendizaje). Véase Molinero, Sánchez y Yagüe 2013; León, López, López, Ortín y Vélez, 2010.

-Premiar y fomentartodas las conductas asociadas a los valores deseados: Otorgar premios y reconocimiento a los miembros del equipo más colaboradores o con más compromiso, introducir los valores en el establecimiento de objetivos en términos de conductas específicas observables y otras más subjetivas.

-Establecer con los padresun ‘decálogo del buen espectador/animador’ en competiciones y partidos, enfocado a animar y valorar a su equipo en lugar de menospreciar las acciones del contrario o del árbitro.

-Trabajar la gestión emocionalen situaciones adversas (decisiones arbitrales injustas, malas actuaciones del contrincante) con deportistas, padres y entrenadores. La idea es, enfocar las emociones y pensamientos hacia el juego, mantener la calma y no responder nunca con la misma moneda (sobre todo si se han dado situaciones de falta de respeto por parte de otros hacia nuestro equipo o nosotros mismos).

-Trabajar valores mediante dinámicas de grupocon el objetivo de ser conscientes de los valores que se buscan, y la importancia que pueden tener estos en la práctica de cada deporte.Teniendo en cuenta la importancia de la formación en valores para el desarrollo íntegro del deportista, se puede concluir que el papel de padres y entrenadores en el deporte no debe relegarse a la mera (por otro lado, difícil) enseñanza de unas destrezas físicas concretas. O al apoyo y acompañamiento en la práctica, que también. Si no que, aprovechando todas las facilidades que ofrece el entorno deportivo, ambas figuras deben de tomar un papel activo y ser modelos a seguir en la construcción y fomento de valores de los deportistas.

 

Referencias

Álvarez, M., Anglès, M., Barros, L. y Feliu, J. (2001). ¿Se pierde el" fairplay" y la deportividad en el deporte en edad escolar? Apunts. Educación física y deportes, 2(64),  6-16.

Boixadós, M. y Cruz, J. (2007). Existe un deporte educativo: papel de las competiciones deportivas en el proceso de socialización del niño. Revista de Psicología de deporte5(2).

Bolívar, A. (1998). Educar en valores. Una educación de la ciudadanía. Andalucía, España. Junta de Andalucía, Consejería de Educación y Ciencia.

Burnett, D. (2016). El cerebro idiota: Un neurocientífico nos explica las imperfecciones de nuestra materia gris. Grupo Planeta. Spain.

Coll, D., Gimeno, E. y Murcia, J (2007). Young athletes’ motivational profiles. Journal of sports science & medicine, 6(2), 172.

León, M. , López, M., López, F., Ortín, N.  y Vélez, D. (2010). La metodología de enseñanza en los deportes de equipo. Revista de Investigación en Educación, 1(7), 91-103.

Llamas, G. & Suárez, D. (2004). Los valores en el deporte. Revista de educación1(335), 9-19.

Molinero González, O., Sánchez Sánchez, J. y Yagüe Cabezón, J. M. (2013). Estudio del nivel  de diversión generado por la aplicación de un programa de    entrenamiento técnico y otro táctico en futbolistas jóvenes. Cuadernos de Psicología del Deporte, 13(1), 95-102.

Pérez A. y Muñoz V. (2018). Deporte, cultura y sociedad: un estado actual de la cuestión. Revista de Humanidades, 1(34), 11-38.

Portet, X. G. (2007). Los valores en el deporte: una experiencia educativa a través del Barça-Madrid. Comunicar: Revista Científica Iberoamericana de     Comunicación y Educación, 1(28), 148-156.

Sánchez, M. (2018). El humor, la risa y el aprendizaje de ELE: una revisión desde la Psicología y la Didáctica. ENSAYOS. Revista de la Facultad de Educación de Albacete, 33(1), 129-143.

Sánchez-Sánchez, J., Yagüe-Cabezón, J. M. y Molinero-González, O. (2013). Estudio del nivel de diversión generado por la aplicación de un programa de entrena-        -miento técnico y otro táctico en futbolistas jóvenes. Cuadernos de Psicología del Deporte, 13(1),  95-102.

Theodoulides, A. (2003). ‘I would never personally tell anyone to break the rules, but you can   bend them’: Teaching moral values through team games. European       Journal of Physical Education, 8(2), 141-159.

 

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