EL EFECTO DEL AUTODIÁLOGO EN EL PUNTO DE ESTANCAMIENTO EN ENTRENAMIENTO DE FUERZA

Antes de comenzar a analizar en profundidad este fenómeno psicológico y su efecto en el rendimiento, deben quedar bien delimitados dos conceptos, estos son: el autodiálogo y el punto de estancamiento o “sticking point”.

¿Qué es el punto de estancamiento?

Según Kompf y Arandjelovic (2016) este concepto viene a referirse a la parte del rango de movimiento (ROM) en un determinado ejercicio en el que se experimenta un aumento desproporcionado en la dificultad para continuar con el levantamiento. Si el ejercicio se realizara hasta el agotamiento, el fallo muscular se producirá en este punto o cercano a él.

Un análisis minucioso de los factores que subyacen en el desarrollo del punto de estancamiento muestra que la etiología es altamente multifactorial y exige una cuidadosa descripción y análisis del ejercicio en concreto (Kompf y Arandjelovic, 2016).

Pese a la dificultad para definir y delimitar el fenómeno de estancamiento por su componente multifactorial, muchos de los autores centran su atención en la velocidad de la carga que se está levantando como variable explicativa. Una de las definiciones más citadas del punto de estancamiento es la expresada por Hales y Jhonson (2009) y McGuigan y Wilson (1996) definiendo este como el punto en el rango de movimiento durante un ejercicio en el que la velocidad ascendente de la carga disminuye o llega a cero.

Imagina la ejecución de dominadas, en este ejercicio en concreto, el punto de estancamiento se encontraría en la zona más próxima a la barra, en los test de resistencia de este ejercicio el fallo muscular queda en ese punto o próximo a él. Sin necesidad de llegar al fallo muscular, es ese punto del ejercicio donde el deportista percibe que la velocidad de ejecución se reduce y que el esfuerzo es más pronunciado. Cuando se ha hecho mención a que cada ejercicio debe estudiarse y delimitarse de manera específica es porque en cada ejercicio y en cada deportista se observan diferencias, es decir, no siempre el fallo muscular ocurre en esta zona, o por ejemplo, una incorrecta ejecución de determinado ejercicio puede suponer diferencias en lo que al punto de estancamiento se refiere.

¿Qué es el autodiálogo?

Cuando se habla de autodiálogo se estaría haciendo mención a “las cogniciones expresadas en forma de lenguaje o discurso mental que la persona se hace a sí misma de forma encubierta para influir en su conducta y en sus estructuras cognoscitivas” (Hatzigeorgiadis, Zourbanos, Goltsios y Theodorakis, 2008; Latinjak y Torregrosa, 2011).

El autodiálogo es una herramienta psicológica cada vez más frecuente en cualquier disciplina deportiva ya sea, a nivel elite y/o amateurs). Resulta fácil observar su integración en rituales deportivos, etc. Esto es así, debido a que, como afirma Reardon (1993) el autodiálogo se considera una de las variables reguladoras más determinantes del comportamiento y de las emociones del ser humano.

Según Hardy, Hall y Hardy (2005) entre las aplicaciones más frecuentes del autodiálogo y donde se han obtenido resultados positivos en el rendimiento se encuentran:

  1. Control de aspectos técnicos.
  2. Control de aspectos tácticos.
  3. Demandas kinestésicas o aprendizaje de nuevos patrones de movimiento
  4. Control del nivel de activación
  5. Incremento y/o mantenimiento del esfuerzo.

Dadas la diferencia entre el autodiálogo instruccional (“no bloquees la muñeca”) y motivacional (“¡vamos una más!”), el impacto sobre el rendimiento depende tanto de la naturaleza del auto-diálogo como de la naturaleza de la tarea. Enfocándose el auto-diálogo instruccional hacia aspectos técnicos, tácticos y demandas kinestésicas del rendimiento, mientras que el auto-diálogo motivacional se asocia al control del arousal e incremento del esfuerzo requerido por la tarea (Hardy, Hall and Hardy, 2005).

¿Por qué resulta interesante entrenar el autodiálogo?

La respuesta es simple y directa, el entrenamiento del autodiálogo cobra especial importancia en cualquier disciplina deportiva por su influencia en el rendimiento (pudiendo ser  esta influencia positiva o negativa). Existirá una clara diferencia entre entrenar o no este variable psicológica, ya que, el entrenamiento permitirá al deportista poder identificar y modificar si fuera necesario dicho autodiálogo si este produjera una interferencia negativa en su rendimiento deportivo.

Hardy, Hall y Hardy (2005) describieron el autodiálogo como un “fenómeno multidimensional que engloba las verbalizaciones que los deportistas mantienen consigo mismos”.  Por lo tanto, como todo fenómeno multidimensional, requiere de una atención específica en cada plano al que pueda afectar, como lo es el entrenamiento, la competición e inclusive aquellas horas donde el deportista no entrena, ni compite, pero sí piensa y mantiene este tipo de autodiálogo que puede ser determinante tanto en el entrenamiento como la competición, ¿O no os ha pasado que tras finalizar un mal entrenamiento o competición seguimos dialogando con nosotros mismos?, pues ese contenido resulta de vital importancia.

Imagina un último mes espléndido de entrenamiento, pero justo en el último entrenamiento antes de la competición, no tienes el día y sales descontento/a, te vas a casa a descansar pensando “no va a salir bien la competición después del desastre de hoy”, “va a salir igual de mal que hoy en la competición”.

El deportista está en minutos que no forman parte del entrenamiento ni de la competición, pero está poniendo en riesgo su rendimiento, generalizando un mal día a todo un mes de buenos entrenamientos. “Esto ha sido solo un mal entreno, este mes he encadenado más de veinte entrenamientos con unas sensaciones inmejorables, ¡Va a salir bien!”, ¿diferente verdad?, este sería un claro ejemplo de un buen uso del autodiálogo en esas situaciones.

¿Y qué tiene que ver el punto de estancamiento en ejercicios de fuerza con el autodiálogo?

Como se ha descrito anteriormente, el punto de estancamiento es la zona donde a nivel físico (por motivos multifactoriales) el ejercicio adquiere mayor dificultad, y es esa misma exigencia física la que convierte el punto de estancamiento en un momento también exigente a nivel psicológico. Por ejemplo, es frecuente que se produzcan autoevaluaciones: “no puedo más”, “hoy no estoy bien”, “no voy a ser capaz de tirar una más”, es decir, es una zona a la que se le asocia con mucha frecuencia mensajes negativos en el autodiálogo. Es cierto que no se puede generalizar y hay ejemplos de deportistas que gestionan de manera eficiente esta zona con un autodiálogo positivo “¡vamos una más!”,pero por tendencia lo más frecuente es el autodiálogo negativo. En el siguiente apartado se hará explícito uno de los causantes de este fenómeno.

El asociacionismo como causante del autodiálogo negativo en el punto de estancamiento.

El fenómeno de asociacionismo es el causante de que en el punto de estancamiento  se produzca también a nivel psicológico. Si un determinado ejercicio se realiza hasta el agotamiento, el fallo muscular se producirá en el punto de estancamiento o cercano a él, es por ello que, el deportista comenzará a experimentar repetidas experiencias derrotistas en cada uno de los ejercicios que habitualmente entrena, en los test de fuerza, el fallo lo tendrá en ese punto, en un día duro de entrenamiento donde el deportista llega a la extenuación, el fallo en el ejercicio lo tendrá en ese punto, etc. Dicha exposición al fallo en un momento tan localizado del ejercicio, hará propicia la asociación entre la zona de estancamiento y el autodiálogo negativo, es decir, al sentir síntomas de fatiga se lanzará mensajes como por ejemplo: “no puedo más”, “no voy a ser capaz”, “hoy no tengo el día”, etc., autodiálogo que limitará su rendimiento.   

Si el deportista sigue experimentado este fenómeno y se prolonga en el tiempo sin intervenir con un autodiálogo más adaptativo, la asociación entre el punto de estancamiento y el autodiálogo negativo quedará cada vez más reforzada e interiorizada en la rutina deportiva. Resulta por tanto necesaria la intervención temprana de este fenómeno en ejercicios de fuerza para evitar su instauración.

Para concluir con este artículo se resumen los aspectos más destacables del autodiálogo:

  1. Conocer la importación que el autodiálogo puede aportar al rendimiento deportivo de cualquier disciplina.
  2. Ser consciente del carácter multifactorial de la zona de estancamiento.
  3. Tener en cuenta el tipo de tarea al que se dirige el autodiálogo para emplear la más adecuada. No valen las generalizaciones ni cuando se habla de una misma disciplina.
  4. Atender al fenómeno de la asociación entre punto de estancamiento y autodiálogo de forma temprana para instaurar un binomio adaptativo que potencia el rendimiento del deportista.

REFERENCIAS

Hatzigeorgiadis, A., Zourbanos, N., Goltsios, C. y Theodorakis, Y. (2008). Investigating the Functions of Self-Talk: The Effects of Motivational Self-Talk on Self-Efficacy and Performance in Young Tennis Players. The Sport Psychologist, 22, 458-471

Kompf, J., y Arandjelović, O. (2016). Entendiendo y superando el punto de fricción en el ejercicio de resistencia. Medicina deportiva (Auckland, NZ) , 46(6), 751-62.

Reardon, J.P. (1993). Handling the self-talk of athletes. In K.P. Henschen & W.F. Straub (Eds.), Sport Psychology: An analysis of athlete behavior (3rd ed., pp. 203–211). Forest Glen, MI: Mouvement Publications.

Hardy, J., Hall, C.R., y Hardy, L. (2005). Quantifying athlete self-talk. Journal of Sports Sciences, 23, 905–917.

 Hales ME, Johnson BF y Johnson JT. Análisis cinemático de la sentadilla con estilo de levantamiento de pesas y el peso muerto convencional durante la competición: ¿hay un efecto cruzado entre levantamientos? J Strength Cond Res. 2009; 23 (9): 2574-2580. doi: 10.1519 / JSC.0b013e3181bc1d2a. [ PubMed ] [ CrossRef ]

McGuigan MR y  Wilson BD. Análisis biomecánico del peso muerto. Deportes med. 1996; 10 : 250–255.

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