EL CEREBRO DEL DEPORTISTA (PARTE II) - ASÍ MEJORAS TU CEREBRO GRACIAS AL EJERCICIO FÍSICO

            En post anterior: El cerebro del deportista pudimos aprender cómo la práctica de ejercicio físico mejora el rendimiento de las funciones cognitivas, así como la capacidad de nuestro cerebro para hacer frente al día a día, haciéndonos más competentes en nuestra vida cotidiana. En este sentido, para obtener los beneficios que el ejercicio físico nos ofrecía no era necesario pasar horas sobre una cinta de correr, ni apuntarnos 5 veces por semana a crossfit, simplemente con el hecho de realizar ejercicio cardiovascular con intensidad moderada 3 días por semana era suficiente para poder disfrutar de una mejor concentración, una mejor capacidad para memorizar y aprender, así como un mejor desempeño en matemáticas, lectura y en tareas que pusieran a prueba esa preciada caja de herramientas que tan útiles resultan en nuestra vida cotidiana: las funciones ejecutivas.

Aunque pudimos ver las implicaciones del ejercicio físico en nuestro cerebro y en nuestras funciones cognitivas, no llegamos a describir los procesos que subyacen a tales implicaciones, por lo que hoy te traigo los procesos fisiológicos, hormonales y neuronales que hacen que tu cerebro mejore gracias al ejercicio físico. Si quieres aprender más sobre tu cerebro y saber cómo entrenar para ser más inteligente, estás en el sitio adecuado. 

¿Por qué nuestra atención es mejor después de hacer deporte?

            Tal y como vimos en la anterior entrada, la práctica de ejercicio físico provoca una mejora en el rendimiento de la atención, en concreto, mejora la capacidad de concentración, entendida como la capacidad de prestar atención de forma adecuada a la información relevante durante un tiempo sostenido sin procesar los estímulos distractores (Ferreyra et al, 2011). Pese a que sepamos que el ejercicio físico mejora la concentración cabe preguntarse ¿Por qué?           

            La atención es una función cognitiva que se divide en diferentes categorías, las cuales se organizan de forma jerárquica y ordenada. La atención más básica es el nivel de alerta, también denominado como “Arousal”, el cual es entendido como el nivel de alerta de la persona que hace posible que sea consciente y que colabore de forma interactiva con el entorno (Matthews & Amelang, 1993). Este sistema de atención es primitivo y básico, depende de áreas tan primigenias como el tronco del encéfalo y el sistema reticular activador ascendente, el cual es el encargado de que el sistema de alerta haga posible que el resto de procesos atencionales superiores se desarrollen y funcionen de forma adecuada. Es importante tener presente la naturaleza jerárquica de la atención, ya que si el sistema de alerta o “Arousal” no muestra un adecuado funcionamiento, el resto de funciones atencionales no podrán rendir adecuadamente (Gabriel, 2002).Para entenderlo mejor, ayuda imaginar el sistema atencional como un faro. Imagina que eres el encargado de un faro para guiar a los barcos que llegan a la bahía. Estás viendo a lo lejos un Barco pesquero acercándose en una oscura noche mientras el mar muestra una marea embravecida y peligrosa. Debes subir hasta la linterna del faro para poder alumbrar el camino al barco, pero para subir tienes que ir planta por planta abriendo las puertas correspondientes con tus llaves. Es imposible que enciendas la luz de la linterna del faro si no has abierto las puertas en orden desde la planta baja hasta la última pasando por las plantas intermedias y abriendo sus respectivas puertas.

            Aludiendo al ejemplo, el sistema de atención funciona igual, es imposible que podamos acceder a un nivel de atención superior si no hemos abierto la puerta correspondiente al nivel inferior y es crucial que estén activos los niveles previos, si no, es imposible que los niveles superiores de atención funcionen adecuadamente. Por este motivo, el nivel de alerta o “Arousal” es el nivel más básico a tener en cuenta ya que si este nivel se encuentra en un modo de baja activación, el resto de niveles se ven afectados (Gabriel, 2002). Es por esta razón por la que en muchas ocasiones si llevamos un tiempo estudiando y estamos fatigados es imposible que podamos seguir mostrando el mismo rendimiento estudiando, ya que es incompatible tener ganas de dormir o descansar y rendir en nuestra sesión de estudio. Aunque si he dormido lo suficiente y he descansado pero sigo teniendo poca capacidad de concentración y además me siento con baja activación, ¿Qué hago?

            Para responder a esta pregunta recurriré a la práctica del ejercicio físico (EF). La práctica de EF ayuda a tener una mejor capacidad de concentración y de procesos atencionales en general gracias a la modulación del Arousal.  Autores como Landers (1980) y Stones & Kozma (1986) proponen la teoría de la activación y la atención para explicar la relación entre ejercicio físico y el aumento en la capacidad cognitiva. De acuerdo con esta teoría, un nivel óptimo de activación permite que los individuos seleccionen y utilicen la información necesaria y de una manera correcta. Haciendo referencia a esta teoría, veamos ahora qué mecanismo subyace a esta mejora de atención.

            La práctica de EF aumenta el nivel de alerta o “Arousal”, nuestro cerebro es un sistema que funciona de forma continua recibiendo información (botton up), procesándola y actuando en consecuencia, mostrando una conducta (Top down). En este sentido, a nuestro cerebro le llega información proveniente del exterior (el ambiente) y del interior (el organismo) y utiliza esta información para poder llevar a cabo tareas simples como caminar o tan complejas como hacer una llave de judo o un levantamiento de alterofilia (Buschman & Miller, 2007). Lo que tienen en común todas estas tareas es que las dos implican un sistema de interacción continuo en el cual el cerebro mantiene un feedback continuo entre la acción y la percepción, siendo ambas capacidades interdependientes en el momento de generar la conducta. Teniendo esta interdependencia en cuenta es fácil comprender que caminar sin ser conscientes de nuestra postura, de la orientación de nuestras extremidades, de la percepción de presión en nuestros pies, de los movimientos de nuestros miembros inferiores o sin tener información de cómo se está moviendo el suelo que pisamos es imposible. La información botton up ofrece al cerebro la posibilidad de que la ejecución de la conducta top down se haga posible de forma correcta. Vale pero… ¿Qué tiene que ver esto con el ejercicio físico y el deporte?

            Toda información botton up que llegue a nuestro cerebro le condiciona para que la procese y actúe en consecuencia. El cerebro siempre se adapta a las demandas del ambiente, por este motivo, si nos acostamos en la cama y nos tapamos aunque no tengamos sueño, lo más seguro es que en unos minutos, el sueño nos invada y nos durmamos sin darnos cuenta. Por lo contrario, si estamos cansados y nos ponemos de pie, saltamos, hacemos sentadillas o burpees, nos sentiremos más despejados, más activados y más atentos.  La información sobre nuestra postura es procesada de forma continua por el sistema propioceptivo de nuestro cerebro e influye de forma inconsciente e inevitable en nuestro nivel de activación. De este modo, cuando estamos tumbados, nuestra corteza parietal, las estructuras del cerebelo y del tronco encefálico (entre otras), procesan esta información propioceptiva haciendo que el nivel de activación de nuestro sistema reticular activador ascendente (SRAA; un sistema primitivo ubicado en el tronco del encéfalo, responsable de regular procesos de activación y vigilia) disminuya y consecuentemente la actividad fisiológica y endocrina cambie (Nogueras & María, 2004).  

            El hecho de que el nivel de activación del SRAA disminuya hace que nuestro Arousal decaiga y consecuentemente, cualquier proceso que esté por encima de la jerarquía cognitiva no puede utilizarse de forma eficiente, ya que no dispone de la activación necesaria del sistema básico de alerta. En cambio, si nos levantamos, comenzamos a movernos y hacemos ejercicio físico, nuestro cerebro procesa una información incompatible con un bajo Arousal, por lo que nuestro SRAA aumentará la actividad, provocando que el sistema de alerta incremente su nivel de activación, haciendo posible así que el resto de funciones cognitivas superiores acontezcan de forma adecuada y funcional (Ferreyra et al, 2011).

            Por este motivo, es una herramienta importante la práctica de ejercicio físico si quieres disponer de un nivel de alerta adecuado para poder disfrutar de un correcto rendimiento del resto de funciones cognitivas superiores. Si deseas que tus sesiones de estudio sean más productivas o que tu trabajo sea más eficiente, ya sabes cómo manejar tu Arousal, recuerda que sin una adecuada activación de éste, no puedes hacer uso del resto de funciones de forma eficaz, ¡Es imposible construir la casa por el tejado!

            Otro motivo por el que la práctica de EF ayuda a mejorar la capacidad de atención se debe a la mejora de la conectividad existente entre las áreas motoras y atencionales. Cuando se lleva a cabo la ejecución de una conducta siempre existe una red neuronal que la sustenta, de hecho, cualquier conducta motora que se lleve a cabo depende de un procesamiento cognitivo inherente a ésta, ya que en cualquier comportamiento motor existe un procesamiento cognitivo necesario para poder llevarlo a cabo independientemente de la actividad motora que desarrollemos (Woolsey, 1958).  En este sentido, hay que tener en cuenta que aquellos patrones de movimiento que el ser humano adquiere progresivamente desde pequeño dependen, sobre todo en los inicios del aprendizaje motor, de procesos atencionales, destacando que cuando existen problemas atencionales también se registran problemas en la ejecución del movimiento aunque no existan dificultades mecánicas, fisiológicas o estructurales (Coriat, Roccatagliata & Goldsteni, 1974).

            La existencia de un proceso interdependiente continuo entre los procesos atencionales y la conducta motora se conoce como supervisión, entendido como la capacidad de integrar información “on-line” y ajustar la conducta a la misma de forma continua (Mazzoni & Nelson, 2014). Este feed-back entre el procesamiento de la información y la ejecución del movimiento genera una serie de conexiones a nivel cerebral que se refuerzan progresivamente conforme el movimiento aprendido acontezca. Cuando estas conexiones prevalecen y se repiten, llegan a automatizarse, implicando a áreas subcorticales que no dependen tanto del proceso de supervisión, más dependiente de áreas corticales y “conscientes” (Packard & Knowlton, 2002). Por este motivo, cuando empezamos a conducir nos resulta tan complicado permanecer atentos a diferentes fuentes de información (la carretera, el velocímetro, los espejos retrovisores, el cambio de marchas, la radio…) y conducir al mismo tiempo, ya que se produce una situación en la cual nuestro cerebro debe repartir con éxito la atención, así como alternar el foco atencional a las diferentes fuentes de información. Por suerte, conforme practicamos la conducción, nuestro cerebro es capaz de automatizar los patrones de movimiento sin depender de una supervisión continua y focalizada en la conducta de conducir, pudiendo así dirigir la atención a procesar la información que proviene de la carretera y de la radio sin que exista una interferencia atencional.

            Considerando estas implicaciones atencionales, el hecho de llevar a cabo movimientos complejos que dependan de nuestra atención y supervisión ayudará a que el sistema atencional se active de forma significativa, por lo que si ejecutamos movimientos que impliquen el respeto de una técnica lo más perfecta posible, podremos activar nuestras redes atencionales anteriores (Petersen y posner 1980), las cuales, mostrarán una mayor activación en el momento de la ejecución y una mayor predisposición a activarse a posteriori aunque no se ejecute el movimiento complejo (Quesada, Graciani, Bonal & Díaz-Mata 1994).

            A nivel práctico, si llevamos a cabo la ejecución de una serie de por ejemplo, 10 burpees controlando la técnica y focalizando nuestra atención en la ejecución del movimiento y en la postura, posteriormente las neuronas de la red atencional anterior dispondrán de una mayor probabilidad de despolarización, es decir, de activación, con el consecuente incremento de la capacidad de disfrutar de los procesos atencionales sustentados por esta red, lo que se traduce en una mejor capacidad para prestar atención a una actividad cognitiva compleja como estudiar o trabajar en un proyecto (Pastor, 2000).

            Conociendo los efectos de la práctica de EF en el cerebro, ahora ya sabes que puedes utilizar la práctica “aguda” de EF (retomando el ejemplo de los burpees) para ayudar a que tu Arousal disponga de un nivel de activación suficiente para que el resto de funciones cognitivas puedan acontecer de forma eficaz. Además, si focalizas tu atención en supervisar tus movimientos y tu postura, estarás activando las neuronas de la red anterior de atención, por lo que posteriormente, cuando vayas a hacer uso de esta red en tu sesión de estudio, podrás disponer de una tendencia a la activación de la misma superior, lo que te ayudará a estar concentrado durante más tiempo y con mayor facilidad. Podríamos decir que una serie de burpees es el interruptor de tu sistema reticular activador ascendente y la luz es el básico aunque preciado Arousal.

   

El Ejercicio físico alimenta tu cerebro

            Nuestro cerebro está compuesto por más de cien mil millones de neuronas que actúan conjuntamente entre sí para poder hacer posibles cosas increíbles propias exclusivamente del cerebro humano. Las neuronas que dan forma a nuestro cerebro generan una actividad constante 24 horas al día, 7 días a la semana, necesitando un aporte continuo de combustible para poder llevar a cabo sus funciones sin interrupción. Para ello, el organismo está provisto de un sistema digestivo que aprovecha al máximo la disponibilidad de glucosa en sangre para destinarla  las neuronas, siempre que exista disponibilidad de este glúcido. Además, el organismo dispone de un complejo sistema cardiovascular que hace posible que se destine parte del oxígeno que ingresa al cerebro. El aporte de glucosa y oxígeno a nivel cerebral es crucial para que las neuronas que sustentan las diversas y complejas funciones cognitivas puedan llevar a cabo su actividad de forma adecuada. El oxígeno es vital para asegurar un adecuado funcionamiento neuronal y un estado tisular de cada neurona sano, en este sentido, cuando se produce un episodio de anoxia cerebral, posteriormente se registran lesiones cerebrales, así como síntomas cognitivos y motores derivados del episodio de deprivación de oxígeno (Hockaday, Pottsm, Epsteinm, Bonazzim & Schwab, 1965).Por este motivo, contar con un correcto aporte sanguíneo cerebral ayudará a que las neuronas dispongan de unos niveles de oxígeno apropiados que faciliten el desarrollo eficaz de las funciones cognitivas. En este sentido, cabe destacar que la anatomía cerebral es un complejo entramado de circunvoluciones, giros, surcos y estructuras que conforman una caprichosa morfología la cual repercute en el sistema vascular cerebral. Como podemos apreciar en la imagen de Spotti, Limam Santos & Magalhães (2001), la angiografía cerebral revela un sistema vascular complejo y enrevesado, donde destacan áreas en las cuales se forman vasos sanguíneos con formas enrevesadas, como el polígono de willys, o la arteria comunicante anterior (Wade, 1989), que pueden facilitar patologías vasculares como aneurismas, ictus isquémicos derivados de émbolos u otras patologías asociadas.

Spotti, Limam Santos, & Magalhães (2001).

            Dejando a un lado los casos patológicos, también encontramos en el sistema vascular cerebral ramas vasculares que llegan a áreas profundas del cerebro y para ello, los vasos deben cumplir una condición anatómica necesaria, deben ser vasos estrechos que puedan llegar adecuadamente al área que necesita el aporte sanguíneo. Debido a este complejo entramado anatómico-vascular del cerebro, el hecho de disponer de un adecuado aporte sanguíneo a nivel cerebral, ayudará  a asegurar una apropiada disponibilidad de oxígeno, lo que propiciará a una mejor salud vascular y cerebral, que se traduce en un mejor entorno neuronal para que la persona que practica EF pueda disfrutar de un mejor rendimiento de sus funciones cognitivas (Arauz & Ruíz-Franco, 2012).

            En este sentido, un estudio llevado a cabo Harada, Okagawa, & Kubota, (2004) demostró que la práctica de EF mejora las funciones cognitivas asociadas al lóbulo frontal. Los investigadores llegaron a la conclusión de que esta mejora en las funciones cognitivas registradas se debía en gran parte gracias a que el flujo de aporte sanguíneo mejoraba gracias a la práctica de EF, se basaron sobre todo, en la correlación positiva entre consumo de oxígeno a nivel cerebral y las puntuaciones en los tests aplicados. Así mismo, los autores registraron además que el rendimiento cognitivo disminuía si la práctica de EF se interrumpía, por lo que consideraron que la práctica de EF es necesaria para exista un aporte de oxígeno a nivel cerebral apropiado y consecuentemente, un estatus cognitivo adecuado.

            Cabe considerar que el oxígeno es vital para que las neuronas que conforman el cerebro puedan sobrevivir y llevar a cabo sus funciones, así mismo, cada persona es responsable de disponer de una adecuada salud cerebral, asegurando las condiciones necesarias para ello, como por ejemplo, un adecuado aporte de oxígeno mediante la práctica de EF. Por lo tanto, para poder disfrutar de una adecuada salud cerebral, así como de un  mejor rendimiento cognitivo, la práctica de EF es una actividad necesaria. Aunque la práctica del EF no sólo te ayudará a tener una mejor disponibilidad de Oxígeno a nivel intracerebral, sino que la magnitud de los beneficios va más allá…¿Y si te dijera que tú puedes crear neuronas? Sí, puedes crear neuronas para tu cerebro y no necesitas un laboratorio de biología ni caros fármacos de última generación, de hecho, no necesitas ni siquiera una inversión de dinero, solo debes disponer de algo de tiempo y ganas de hacer EF.

            Durante la etapa de gestación del ser humano se produce un proceso de formación del sistema neuronal que posteriormente evoluciona hasta convertirse en el complejo entramado de neuronas que conocemos cono cerebro. Este proceso se produce gracias a la neurogénesis, en la cual se crean nuevas neuronas a partir de las células madre que hacen posible la creación de una placa embrionaria que posteriormente evoluciona hasta convertirse en el cerebro humano (Carlson, 2005). Tras el parto, el proceso de neurogénesis detiene su desarrollo y las neuronas se ven envueltas en procesos de migración, maduración y especialización neuronal, donde las mismas se conectan entre sí y se trasladan a las áreas correspondientes para poder componer un cerebro que se ajuste a las demandas del nuevo mundo que rodea al bebé neonato. Cuando el bebé crece, se desarrolla y se convierte en adulto tras los primeros 20 años de vida, el cerebro muestra todavía un ápice de neurogénesis en dos áreas en concreto: la zona subgranular del giro dentado del hipocampo y la zona subventricular de los ventrículos latrales (Arias-Carrión,  Olivares-Bañuelos & Drucker-Colín, 2007).

            La neurogénesis aún prevalente en estas áreas hace posible que exista una nueva génesis de neuronas en el hipocampo, un área crucial para el desarrollo del aprendizaje y la memoria, así como la creación de neuronas en el bulbo olfatorio, área dedicada exclusivamente a la capacidad olfativa. Es decir, que el ser humano adulto conserva aún la capacidad de crear nuevas neuronas y curiosamente, la práctica de EF promueve la neurogénesis, sobre todo, en el hipocampo, un área crucial en el aprendizaje y la memoria (Passig, 1994). En el anterior post pudimos comprender el efecto de la práctica de EF en la memoria, destacando el trabajo de Erikson y colaboradores (2011), quienes hallaron un aumento significativo del volumen del hipocampo de los sujetos que practicaron EF, así como una mejor capacidad en aprendizaje y memoria. En base a estos resultados cabe preguntarse ¿A qué se debe esta relación entre la práctica de EF y la mejora de la memoria?La respuesta está en una neurotrofina denominada Factor neurotrófico derivado del cerebro (FNDC), la cual está relacionada con el crecimiento neuronal, generando su mayor efecto en el área hipocampal. El FNDC además de desempeñar un papel crucial en la génesis de nuevas neuronas también cumple funciones de protección cerebral ante incidencias vasculares y además puede ser un eficaz potenciador de la transmisión de sinapsis entre las neuronas (Gómez-Palacio, Schjetnan & Escobar-Rodríguez, 2007).

            La práctica de EF provoca un aumento del FNDC en el sistema nervioso, lo que produce una mejora en la génesis de neuronas, sobre todo en el hipocampo. De acuerdo a Thayer,  Newman, y McClain(1994), el aumento de producción de FNDC se debe a la segregación del factor de crecimiento IGF-1, un factor de crecimiento similar a la insulina que se segrega por parte de la musculatura como consecuencia de la práctica de actividad física. Tras la práctica de EF, la musculatura segrega el factor de crecimiento IGF-1, el cual viaja a través de la corriente sanguínea a nivel cerebral y estimula la producción del FNDC, mejorando así la síntesis de nuevas neuronas. Cabe destacar que debido a la concentración de neurogénesis a nivel hipocampal, la producción de FNDC fomentará principalmente que exista un aumento de las neuronas en el hipocampo y consecuentemente una mayor disponibilidad de neuronas y conexiones en esta área, altamente implicada en procesos de aprendizaje y memoria, lo que supone una mejora de estas funciones debido a la práctica de EF (Thayer,  Newman, y& McClain,1994).

            Llegados a este punto comprendemos las implicaciones entre la práctica de EF y la capacidad de memorizar gracias al aumento de IGF-1 y consecuentemente, el incremento de los niveles de FNDC, pero cabe preguntarse, ¿Qué tipo de entrenamiento genera un mayor incremento de niveles de FNDC? En base a esta duda, un estudio llevado a cabo por Cassilhas y colaboradores (2007) demostró que el entrenamiento de fuerza genera un aumento significativo mayor de los niveles de IGF-1 en comparación con el ejercicio cardiovascular de baja intensidad, lo que implica una estrategia interesante de cara a llevar a cabo un entrenamiento lo más completo e integrador posible para favorecer las mejoras cognitivas al máximo, aunque cabe destacar que los beneficios neurofisiológicos se obtuvieron siguiendo un método de entrenamiento basado en ejercicios multiarticulares, que implicaran una amplia cantidad de masa muscular y además trabajando con cargas altas, cercanas al 1 RM(Repetición máxima).

            Probablemente, este incremento del FNDC producido por el entrenamiento de fuerza se deba al incremento de los niveles de testosterona, hormona la cual muestra un aumento de sus niveles tras la práctica de entrenamiento de fuerza (Serdà, del Valle, Marcos-Gragera & Monreal, 2009),y a su vez, de acuerdo a Ashton, Degnan, Daniel & Francis (1995), la testosterona influye en el incremento de los niveles del FNDC.

Por otra parte, el entrenamiento a intervalos de alta intensidad o HIIT en inglés (High interval intensity training), genera un incremento mayor de los niveles de IGF-I en comparación con el entrenamiento cardiovascular de baja intensidad. En este sentido, Herbert, Hayes, Sculthorpe, & Grace (2017) registraron un aumento significativo del IGF-I en aquellas personas que se expusieron a un entrenamiento HIIT y además, cabe destacar que el entrenamiento HIIT genera los beneficios cognitivos (y físicos) en menor tiempo que el entrenamiento de baja intensidad, por lo que es una alternativa más que aconsejable para incluir en la tan ajetreada vida cotidiana que nos envuelve actualmente.

            Ahora ya sabes que mediante la práctica de entrenamiento de fuerza, con cargas altas cercanas al 80% de tu 1RM y con ejercicios multiarticulares que impliquen una gran cantidad de masa muscular y además, entrenando EF cardiovascular tipo HIIT puedes, literalmente, crear neuronas nuevas y mejorar las conexiones de tu hipocampo para así disfrutar de una mejor capacidad de aprendizaje y memoria. Tienes la oportunidad de ser más fuerte, más ágil y más inteligente… Ahora que lo sabes ¿A qué esperas?

Protege a tu cerebro de un veneno muy común: El estrés.

            Hasta ahora hemos tratado cómo poder potenciar al máximo nuestro cerebro mediante la práctica de EF, aunque también es importante saber cómo podemos protegerlo frente a un tóxico común en nuestro día a día: El cortisol.

            El cortisol es una hormona segregada en las glándulas suprarrenales como respuesta a una situación percibida como amenazante. Antaño, cuando nuestros antepasados tenían que sobrevivir en un mundo hostil y peligroso, puntuales incrementos de niveles de cortisol en sangre eran adaptativos, ya que ponían en marcha una serie de mecanismos físicos, hormonales, psicológicos, emocionales y conductuales que preparaban al homo sapiens sapiens cargado de cortisol a hacer frente a cualquier situación que atentara contra la integridad física o la vida de éste (Carlson, 1994). Actualmente vivimos en un entorno seguro, aunque nos rodean situaciones que provocan que nuestro organismo sienta que las mismas son amenazantes y sobrepasan nuestras capacidades, lo que provoca estrés de forma continua. Esta situación estresante genera la liberación de cortisol, una hormona que nos pone en “modo alerta” para intentar adaptarse al amenazante medio que le rodea. Si esta situación y el consecuente entorno hormonal aconteciera de forma puntual sería adaptativo, pero si esta situación prevalece de forma continua y extendida en el tiempo, da lugar a problemas de salud física y mental (Selye, 1954). Cabe destacar que niveles altos de cortisol mantenidos en el tiempo provoca un daño significativo en áreas relevantes del cerebro, sobre todo, el hipocampo, muy susceptible de resultar lesionado por tóxicos como el dióxido de carbono, infecciones o el cortisol (Carlson, 1994).

            En este sentido, el cortisol disminuye el volumen hipocampal, es decir que literalmente el estrés mata las neuronas y conexiones del hipocampo y consecuentemente, empeora la memoria y el aprendizaje. Curiosamente, el hipocampo, ante la llegada del cortisol a nivel cerebral, pone en marcha un mecanismo de regulación del eje hipotálamo-hipofisiario-adrenal que inhibe la secreción de cortisol por parte de las glándulas suprarrenales. El hipocampo recurre a este mecanismo inhibitorio para protegerse frente al cortisol, aunque nosotros, mediante la práctica de EF podemos ayudar a que el hipocampo no se vea tan afectado por el cortisol, ya que la práctica de EF regular ayuda a controlar la activación del eje hipotálamo-hipofisiario-adrenal y consecuentemente, a disminuir la hipercortisolemia (Crews y Landers, 1987, Jackson &  Dishman, 2006; Rimmele et al., 2007), ayudando así a proteger al hipocampo de los efectos nocivos del cortisol y fomentando una mejor capacidad para memorizar y regular el estés.

            La práctica de EF ayuda a tu cerebro a estar más sano, rendir mejor y además asegura un entorno endocrino estable y confortable caracterizado por bajos niveles de cortisol y elevados niveles de FNDC, oxígeno y glucosa (entre otros beneficios neuroquímicos), lo que garantiza en un hipocampo sano, repleto de conexiones y neuronas, las cuales disfrutan de unos adecuados niveles de glucosa y oxígeno que hacen posible que almacenes recuerdos que conformarán tu vida tras el paso del tiempo. Cuidar a tu cerebro es vital para poder disfrutar de las experiencias, así como para recordar los momentos.

            Ahora ya sabes las implicaciones que tiene la prácitca de EF en tu cerebro y cómo sacarle el máximo partido a tus neuronas y tus funciones cognitivas. Recuerda la cantidad de beneficios de los que disfruta tu cerebro cuando lleves a cabo EF, ya sea correr, entrenar fuerza, deportes de contacto, HIIT o simplemente caminar durante un tiempo considerable.  Si quieres saber cómo entrenar para llevar a tu cerebro al próximo nivel permanece atento, porque muy pronto podrás tener acceso a unos tips para sacarle el máximo partido a tu cerebro y además voy a ofrecerte un plan de entrenamiento gratuito y eficaz para ser más fuerte y más inteligente basado en la evidencia que hay hasta ahora.

            Espero que hayas disfrutado de este post y que te sirva de ayuda. Te espero con mucho más contenido interesante.

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Referencias: 

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